Ayuntamientos sociales
noviembre 29, 2011 3 comentarios
Se están dando a conocer los presupuestos de los ayuntamientos para 2012. Los ciudadanos reclaman una sensibilidad social a los consistorios como nunca hasta ahora, no una sensiblería verbal o de gestos, sino de esfuerzo económico. No se desean discursos ni promesas, sino que se exigen decisiones en los ayuntamientos para que ahorren al máximo en su funcionamiento, mejoren sus servicios y atiendan en mayor medida las partidas destinadas a bienestar social, porque 5 millones de parados suponen una carga de angustia y sufrimiento que no permiten inercias ni quejas. En muchos apartados se pueden reducir costes, pero en bienestar social deben aumentarse.
La creación de empleo es la prioridad social por excelencia, no hay que olvidarlo. Pero la reactivación del empleo depende, sobre todo, de las pequeñas y medianas empresas, de la sociedad, no de los ayuntamientos ni del Estado: adelgazando las administraciones públicas se ayuda a las pequeñas y medianas empresas, y a las grandes, así de sencillo. Ésa es la auténtica “bandera social”, o así lo pienso yo.
Analizando los presupuestos para 2012 que se están conociendo, alegra que el Ayuntamiento de Benicàssim aumente un 60% la partida social de sus presupuestos. La alcaldesa, Susana Marqués, lo tiene muy claro, y la buena gestión del concejal Javier Alonso en 5 meses es un aval. Más de 400 familias ayudadas, cursos enfocados a crear empleo y atender situaciones críticas. La época de eslógans y tópicos ha pasado: ha llegado la hora de gobernar con la responsabilidad y el sentido común con que gestionamos nuestra propia casa.
Otro ejemplo es el Ayuntamiento de Castellón. Acaba de aprobar la nueva adjudicación del servicio de ayuda a domicilio, con 300.000 euros, prestado por trabajadoras sociales en coordinación con el consistorio. Alfonso Bataller cumple, y Carmen Querol, la concejala de Bienestar Social, tiene muy claras las prioridades.
Y hay un “ayuntamiento de ayuntamientos” que es la Diputación. Llega donde no llegan ayuntamientos pequeños o alejados. Javier Moliner y la diputada Esther Pallardó son consecuentes, y ahí están los 24 millones destinados a la atención social. No son tiempos para reducir los servicios sociales, sino para aumentarlos. Sería fácil esquivar su responsabilidad invocando la crisis, pero no lo hacen.
Nací en Teruel, 1957. Licenciado en Derecho (1979) y periodista, he trabajado en gabinetes de comunicación. Hasta 2000, fui Delegado de "ABC" en la Comunidad Valenciana.
Desde el año 2000 soy Delegado de Canal 9 en Castellón. He sido columnista de varios periódicos( "El Periódico de Aragón", "Las Provincias" y otros diarios y revistas): en la actualidad lo soy de "El Mundo" y de "Diario de Teruel".
También he sido Director de Comunicación del V Encuentro Mundial de las Familias con el Papa (Valencia, 2006). Pertenezco, desde su constitución, a la Junta Directiva de la Asociación para el Desarrollo de la Comunicación (AdComunica).
Miembro de la Asociación UNESCO para la promoción de la Ética en los Medios de Comunicación (AUPEMEC).
He publicado 4 libros y he colaborado en diversas obras colectivas.
Siento ser insistente, pero lo de adelgazar las administraciones me parece esencial. Cuando en campaña a municipales los candidatos decían “crearemos empleos”, y además ofrecían incluso la cifra exacta, era para echarse a temblar. Las administraciones no deben crear empleo sino, como indicas, a traves de su gestión, provocar las condiciones para que la INICIATIVA PRIVADA cree ese empleo. Y eso, como bien señalas, no está reñido con la sensibilidad social y la atención a los más desfavorecidos.
Un abrazo.
Ximo
Las Administraciones deben sólo favorecer el marco laboral, no liarlo con reglamentaciones y burocracia inútil. Ha pasado la época del “papá Estado”, pero sí tiene un papel subsidiario, que en estos momentos debe cumplir, con tanta gente con el “agua al cuello”… Sólo así muchos podemos entender los impuestos que pagamos.
Una vez más veo que coincidimos en nuestro modo de ver y entender esta nuestra sociedad, y no es casualidad. Me parece lógico y razonable que los ayuntamientos hagan un esfuerzo extra en recortar donde se pueda recortar, con el fin de ayudar más a aquellos que más lo necesitan. Pero yo creo -y es mi opinión personal- que los políticos también deberían hacer un esfuerzo de solidaridad; no me parece ético ni moral que un alcalde de un pueblo o ciudad mediana, entiéndase por aquellos que tengan menos de 15.000 habitantes, cobren más que un médico, y si encima el señor alcalde se sube el sueldo mientras se lo rebaja a los empleados del ayuntamiento, por ser funcionarios y porque así lo marca la ley, todavía me parce más irresponsable. Y esto mismo se puede aplicar a cualquier persona que su oficio es el de ser político y tomar unas decisiones que nos afectan a todos. Está claro que con el dinero que se rebajen los políticos no vamos a salir de la crisis, pero darían ejemplo a aquellos que nos dicen que nos tenemos que apretar aún más el cinturón.