Rajoy genera confianza

Rajoy ha superado con nota alta el discurso de investidura porque ha generado confianza. Con el hartazgo que existe en la sociedad española de discursos vacíos, alejados de la realidad y reiteradamente incumplidos durante los años en que ZP presidió el Gobierno, la alegría prenavideña es escuchar un discurso que se compromete con la verdad.

Esperábamos un discurso moderado, y lo ha sido. Rajoy tenía un reto crucial en ese discurso: transmitir la seguridad de que puede enderezar este país. Y lo ha conseguido con ese discurso,  como se ha reflejado inmediatamente en el  Ibex 35.

Era un discurso comprometido. Tenía que atenerse a la realidad del paro y de la economía, que en efecto sangran España, y a la vez proyectar el optimismo de quien se ve capaz de enderezar el rumbo, con sacrificio diario en su tarea y la de todos.

Simultáneamente, Rajoy debía disipar el reiterado comentario de que no concreta, de que tanto lleva el galleguismo en las venas que no hay modo de arrancarle medidas de gobierno. Asumió su compromiso de actualizar las pensiones, en un primer ejercicio de coherencia y cumplimiento de su palabra. Para ser un discurso de investidura en unos momentos tan delicados de nuestra historia, diseñó el marco y trazó algunas líneas maestras:  un discurso plagado de medidas sería contraproducente, pues vendrán en los próximos días y semanas, con un primer semestre de 2012 en que todos tendremos que achicar agua, porque este país está naufragando sin paliativos.

Se habla de la hora de Rajoy, pero se debe hablar mucho también de la hora de todos los partidos políticos. CiU debe estar a la altura, sin pretensiones pigmeas. Rosa Díez es capaz de sumar, aunque se siente obligada a poner objeciones al discurso de Rajoy, aludiendo a que se debe hacer política de altura, y no sólo de economía. Los políticos que necesitamos no son los encantadores de serpientes ni los que conciben su tarea como oposición casi sistemática. Es hora de sumar entre todos.

Hay quien puede pensar que Rajoy tenía ante sí un discurso fácil, porque es fácil gobernar mejor que ZP.  Rajoy tenía un primer obstáculo que superar, y era el pesimismo que se ha instalado en España. Y lo ha superado prometiendo gobernar con la verdad, aunque duela. Atrás queda el “talante”. Por eso genera confianza.


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