Reforma laboral urgente

El refrán de que en la mesa y en el juego se conoce al caballero es bastante cierto. Son momentos en que se expresan con franqueza sentimientos, razones o deseos, con naturalidad, sin miramientos. Manda la espontaneidad.

Tras a jugar al tenis regularmente con un amigo, Juan-Pablo, se impone una conversación en que se habla de tenis y de cuanto surja. Nos explayamos. Y hablando de la situación del paro creciente que sufrimos en España, Juan-Pablo no pudo ser más explícito refiriéndose a uno de sus hijos que lleva tiempo sin trabajar: “lo que yo quiero, y mi hijo también, es trabajar en lo que sea, y bienvenidos serían para él y para todos unos 400 euros al mes”. Ahora el hijo de Juan-Pablo es un consumidor de televisión, de internet, del sofá y del insulso “salir con los amigos”, porque como él se encuentran vacíos de proyectos profesionales, de exigencia profesional, y con los bolsillos muy vacíos. Son jóvenes de unos 25 años.

No es anecdótico el comentario de Juan-Pablo, sino sintomático de lo que se piensa en la calle. La gente quiere trabajar, ingresar algo de dinero. Sin embargo, parece que los sindicatos en España siguen con quimeras o desean seguir haciéndose la ilusión de que estamos en el país de las maravillas. Unos sindicatos que son restos arqueológicos o piezas de anticuario, que se niegan a aceptar que los ciudadanos no se sienten representados. Estamos en un país que, con urgencia, debe resolver la dramática cifra del paro y, salvo mejores propuestas, lo más práctico es otear en el horizonte cómo lo resuelven otros países.

Seguimos asombrándonos de Alemania, de los Países Bajos, del Reino Unido, de Austria, que son los países actualmente de destino para bastantes jóvenes españoles. En esos países se han potenciado los contratos a tiempo parcial, que suponen entre un 25% y un 48% del total de contratos laborales en esos países, mientras en España tenemos la cifra del 14%, y la que menos tiene es Grecia, con un 6% ¡qué casualidad!

Los alemanes tienen fama de ser trabajadores y rígidos. Pero precisamente porque son trabajadores son capaces de ver en la flexibilidad laboral la salida real en estos momentos. Los españoles nos preciamos de flexibles, y somos rígidos. La reforma laboral que ahora debe aprobar Rajoy es, necesariamente, de flexibilidad.

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