El dúo Rubalcaba-Valenciano

Elena Valenciano, la nueva vicesecretaria general del PSOE, tiene una trayectoria muy radical. Su estreno como vicesecretaria general está resultando muy combativo, tal como ella ha sido siempre. De todas formas, la Valenciano de ahora debe valorar muy bien si su actitud radical ha de seguir siendo la que exhibió en sus años de juventud, porque el PSOE ya ha pagado con creces el sectarismo durante los gobiernos de ZP. De paso que Valenciano madura y crece en inteligencia política, puede prestar un bien a la sociedad española, o bien enrarecerla en unos momentos en los que toca trabajar con rigor. Pero parece que Rubalcaba es la mano que mece la cuna.

A la vez que Juan Rosell, presidente de la CEOE, aseguraba en Valencia que la nueva reforma laboral busca salvar empresas, y que los efectos se pueden ver en dos o tres trimestres, Elena Valenciano afirma sin ningún recato que la reforma laboral va contra los empresarios. En síntesis, es como si le dijera a Rosell: “deja que yo hable por los empresarios”.

Valenciano es imprudente al afirmar que el PP especula con el miedo de la gente para quitar poder a los ciudadanos. Suena a palabras de su época estudiantil, en una asamblea. Es un tono mitinero que tiene muchos riesgos, sobre todo para ella y para el PSOE. Simultáneamente, Rubalcaba habla de una oposición de arrimar el hombro: se han repartido los papeles, y es una maniobra muy del gusto de Rubalcaba, maestro en el doble juego desde hace tres décadas. Mientras Valenciano aviva el fuego, él se presenta con otra piel.

Que se percibe ansiedad en todas partes es muy cierto. Pero hacer demagogia con el temor puede resultar cruel. La ansiedad procede, sobre todo, de más de 5 millones de parados, dramático legado de los años en que el PSOE gobernó.

Valenciano no para de soltar “perlas”, recurriendo a calificativos panfletarios. No parece que haya reflexionado ni mucho ni poco en las repercusiones que una oposición política de este tipo tiene en los ciudadanos. Agitar tópicos, recurrir a descalificaciones sistemáticas, jugar con la ansiedad es irresponsable. No es sólo cuestión de formas: Valenciano debe ser constructiva, si es que sabe, puede, quiere y le dejan. Tal vez, sin más, es que Rubalcaba la quiere para lo que está haciendo.

A la luna de Valencia

Las concentraciones y protestas de Valencia en estos días son muy interesantes. Ponen de manifiesto, una vez más, la ingenuidad de muchos –que desean seguir en el limbo, a la luna de Valencia nunca mejor dicho-, la sagacidad de algunos y las maniobras antidemocráticas de otros. “Estar a la luna de Valencia” es una expresión que tiene su origen en la Valencia amurallada: los que se despistaban, se quedaban ya con la muralla cerrada, y tenían que pasar fuera la noche…contemplando la luna.

Una primera consideración que sugiero es observar cómo está tratando TVE estos acontecimientos. Maneja tiempos, cortes e imágenes que, con frecuencia, buscan ponerse del lado de los estudiantes y presentándolos como víctimas de la “brutal” actuación policial. Rajoy sabrá, pero cómo ha tratado TVE el reciente congreso del PP y cómo está tratando estas protestas deja perplejos a muchos profesionales de la información, por no mencionar la información sobre la elección de secretario general del PSOE. De una televisión pública pedimos, exigimos y esperamos objetividad; lo sorprendente es que se permita que siga sirviendo a intereses electorales de partidos de izquierdas.

Segunda consideración: ¿quién está sacando rédito político de lo que sucede en Valencia, pretendiendo que se extienda y prolongue en el tiempo? Pues todo apunta a que es el mismo sector político que se benefició del 15-M, que no es precisamente el PSOE.

Especialmente pendientes hay que estar a Compromís, coalición de izquierdas en la Comunidad Valenciana, que cuenta con un diputado en el Congreso (a través de la marca Equo). Las protestas se han difundido por las redes sociales, pero es interesante saber que hay una página web registrada dos días de las cargas policiales ¡por el mismo administrador de los dominios de las páginas web de Compromís en ciudades como Torrent, Quart y Ontinyent, que es Guillermo Chuliá Peris! Ambas páginas web comparten, pues, algo más que el estilo y el formato. ¡Y ya tuvieron un dominio propio en internet: “primaveravalenciana”! Así se escribe la historia, y así lo ha publicado el diario “ABC”.

La coalición Comprimís ha estado especialmente activa en apoyo de los estudiantes, denunciando detenciones y atribuyendo brutalidad a la policía. Los líderes de Comprimís han estado presentes en las concentraciones (Enric Morera, Mónica Oltra o Joan Baldoví), e incluso llegaron a anunciar que habían sido víctimas de agresiones –no precisamente de los estudiantes, claro-, aunque no las han denunciado oficialmente.

Avivando las llamas, algunos tienen una elevada preparación y profesionalidad. Y si de paso se encuentran con unas declaraciones del ministro de Interior, Jorge Fernández, que acepta “excesos” en Valencia, para luego matizar que se refería los cometidos por los estudiantes, la orquesta estalla de júbilo.

Vuelve a ser actual invocar la famosa tragedia de Séneca, “Medea”. Ahí se pregunta por el recurrido “¿a quién beneficia?” – el “quid prodest”, tal vez más exacto “cui prodest”- para acertar con el responsable, promotor y/o ejecutor. En las investigaciones policiales es un criterio muy útil. Para la opinión pública, no tanto, porque se guía más por impactos emocionales –imágenes servidas por TVE de compasión por unos jóvenes violentos- que por razonamientos a la altura de cualquier bolsillo. No hay como pensar un poco, pero no se estila ni parece interesar a muchos gobernantes.

Protestas en Valencia

Unos centenares de estudiantes se están manifestando en Valencia contra los recortes en la educación. No pocos son menores de edad, y poco han tardado en unirse algunos políticos y profesores.

Sobre todo a través de las redes sociales y en ciertos medios de comunicación, se está hablando de excesos violentos de la policía. Ante semejante acusación grave y genérica, la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Paula Sánchez de León, simplemente ha dicho que, si hubiera alguna extralimitación policial, habrá consecuencias, pero que no le consta. Y ha añadido que también habrá consecuencias para quien actúe de forma ilícita contra la policía.

Si famosa es la frase de que en las batallas la primera víctima es la verdad, lo mismo puede decirse de esta protesta. Sólo el lunes 20 hubo 21 detenidos, cinco de ellos menores de edad; y hubo 16 heridos, 11 de ellos policías. ¿No es para reflexionar unos minutos? Los manifestantes lanzaron contra los policías botellas y mandarinas, que lograban de los contenedores que iban volcando a su paso. Con esa violencia, unos cientos de jóvenes empezaron y otros muchos les jalean, haciendo un flaco servicio a la verdad y a la democracia. ¿Quién son más víctimas, los jóvenes o más bien los policías, que siguen siendo ciudadanos de primera, como cualquiera, no objetivo irracional de arrebatos violentos.

No seré yo quien niegue a nadie la libertad de expresión, pero a la vez seré de los primeros en recordar que las agresiones físicas no son sino expresión delictiva ¿o es que un policía no tiene derechos también?

Era más que previsible, totalmente esperado, que ciertos sectores de la vida española iban a oponerse en la calle ante las primeras medidas que adoptase el PP en el Gobierno. Los sindicatos, tan mansos cuando gobernaba el PSOE recortando los gastos en educación y empobreciendo este país, ahora quieren ser los gallos de las protestas callejeras, preámbulo diseñado para una huelga general.

Son sucesos orquestados. La elección de Valencia no es casual, pero no precisamente por haber sido designada hace unos días una de las 10 ciudades más atractivas del Sur de Europa para invertir y disfrutar. Se pretende que los sucesos de Valencia se extiendan a otras ciudades, siendo los antisistema –algunos de ellos integrantes del 15-M- los portavoces de una protesta muy organizada, que pretenden bautizar con el nombre de “primavera valenciana”, para engrandecerla y empalmar con otras protestas históricas en un intento de agrandar su relevancia.

Se está distorsionando y desinformando. Los jóvenes han de tener la personalidad de valorar sus actuaciones y no ser instrumentalizados: que sepan de verdad los motivos de sus protestas, que sepan quiénes son los responsables de la situación actual, y que se expresen, pero sin provocaciones continuas ni violencia.

Lobby citrícola

La naranja es uno de los componentes de la gastronomía española que más se valoran en el extranjero, y por supuesto también en nuestro país. No en balde se asocia a una comunidad autónoma especialmente, que es la Comunidad Valenciana, y es que basta saber que del total de naranjas que se exportan cada año el 75% procede de la Comunidad Valenciana (más de 2.500 millones de euros), y el 25% de la provincia de Castellón. Y sólo en la provincia de Castellón, en plena campaña citrícola, unas 30.000 personas trabajan en el sector.

Esta campaña empezó bien, pero está languideciendo con signos preocupantes, tal vez el mayor el acuerdo de la Unión Europea con Marruecos. Si en Marruecos pagan 3 euros al día a un “collidor”, es imposible prácticamente competir. Tiene tintes de “moneda de cambio”: puede ser a cambio de que la UE apoye al sector pesquero, o no, pero el sector citrícola tiene que espabilar a pasos agigantados, y ya va con retraso.

En 1957 el sector citrícola sufrió la famosa helada, y ese hecho climatológico originó la industria azulejera en La Plana. Ahora, la política exterior, la escasa organización y modernización, la atomización y una deficiente comunicación amenazan el presente y el futuro inmediato de ese importante sector.

En estas semanas las empresas exportadoras, tras su paso por la feria de Berlín y dando los primeros pasos para abrir mercados ingentes como India, barajan el concepto de “lobby”, es decir, ser de verdad un grupo influyente en autoridades, sectores económicos y opinión pública. Son conscientes de que cojean en esos parámetros y de que no pueden lamentarse, sino actuar con rapidez.

Al margen de las empresas exportadoras, los agricultores, los propietarios de naranjos, los que cultivan las naranjas, están desmoralizados, y se estima que casi un 30% de la naranja no se va ni siquiera a recoger en esta campaña, porque no les resulta rentable. Y están barajando también constituirse en un “lobby”, que obligue a las empresas exportadoras a negociar y trabajar conjuntamente: si a un agricultor se le pagan 0,20 céntimos por kilo y luego se vende a 0,80 en España o a 1,30 en Canadá, muchos están optando por abandonar el cultivo. Pero no parecen dispuestos a seguir sufriendo y ahora sopesan su propia estrategia. Dos lobbys que deben ser uno.

Sólo una pregunta

Percibo cierta saturación y confusión sobre la reforma laboral tan importante que ha aprobado el Gobierno. No pretendo menospreciar ni descalificar ninguna opinión, pero sugiero que nos hagamos una única pregunta sobre la reforma laboral. Hay muchas posibles, y muy interesantes, pero pienso que hay una pregunta decisiva para valorar la histórica reforma que ha llevado a cabo el Gobierno, y que está pendiente de convalidarse en el Congreso con el fin de enriquecerla, pulirla y hasta mejorarla.

La pregunta básica es: ¿beneficia a las pequeñas y medianas empresas –las pymes- esta reforma laboral? El razonamiento es elemental: si las pymes crean más del 80% de los puestos de trabajo en España, esa pregunta es casi definitiva.

En los debates interesa centrar las cuestiones decisivas, y no es tiempo de circunloquios, sino de adoptar medidas razonables y eficaces para salir de la trágica situación que vivimos en España a consecuencia del paro. Pueden adoptarse muchas medidas, se pueden analizar desde muchas perspectivas, pero me resultan llamativas ciertas consideraciones que se focalizan en el abaratamiento del despido y no son capaces –o no les interesa- vislumbrar el conjunto. Unos sindicatos desprestigiados y que pierden poder con esta reforma propagan ahora demagogia.

Las pymes están satisfechas con la reforma laboral, y eso es garantía de que se ha trazado un cauce adecuado. Todos hemos visto en estos cuatro años cómo cerraban pequeñas y medianas empresas – pequeños comercios, talleres, bares, etc.-, y consiguientemente aumentaba escandalosamente el número de parados. Nuestra economía, nuestro mercado laboral, se recuperará cuando veamos que se crean pequeñas y medianas empresas. Y, casualmente, son las que aplauden la reforma laboral, porque recoge en buena parte cuanto han pedido durante 3 años: para ZP no era algo urgente.

No se escuchó a las pymes, y lo hemos pagado muy caro. Con el nuevo cauce de la reforma laboral, falta que fluya el agua, es decir, la financiación, y luego recuperaremos la confianza internacional. Es tiempo de rigor.

Patinazo de Gallardón

Alberto Ruiz-Gallardón, actual ministro de Justicia, tiene excepcionales cualidades profesionales –fiscal a los 23 años- y políticas. Es brillante, ágil, con una experiencia política incuestionable: concejal del Ayuntamiento de Madrid a los 24 años, luego presidente de la Comunidad de Madrid, alcalde de Madrid, y ahora en el Gobierno de Rajoy. Es ambicioso y competitivo, y ambas son cualidades que, bien aplicadas y dosificadas en la política, pueden ser muy aprovechables y útiles para él y para las tareas que en cada momento lleve entre manos. Han tenido buena aceptación, en general, sus primeras medidas al frente del Ministerio.

Como nadie es perfecto, semejante trayectoria brillante tiene su talón de Aquiles, y es su afán de notoriedad. Peligrosa curva la del protagonismo, que incluso lleva a mentes brillantes a apagar razones y ensombrecer discursos y voluntades. Ese afán de protagonismo lo sentimos todos: el reto es controlarlo, sin disfrazarlo ni presentarlo incluso como madurez.

Gallardón ha patinado, y no poco, al decir que el matrimonio homosexual es constitucional, en su opinión personalísima. Su patinazo ha servido para que los defensores de esa figura pidan al PP que, por coherencia, retire el recurso de inconstitucionalidad que en su día presentó. Por el contrario, desde el Gobierno han respondido que, si no pensaran que es inconstitucional, no lo habrían recurrido.

Gallardón es ministro de Justicia. Su opinión, desde hace años, es favorable a los matrimonios homosexuales. Rajoy lo sabe bien, y le elige para esa cartera, aunque tal vez Gallardón deseaba otro ministerio con más… protagonismo. En cualquier caso, Gallardón debería asumir que, en cuestiones importantes de gobierno, se debe apoyar por parte de todos los ministros, y no ir por libre, por coherencia con sus votantes y con su partido.

Seguro que alguno argumentará que remar con coherencia atenta contra la personalidad y el criterio propio. No es cierto: la personalidad y el criterio maduro se manifiestan, en todo tipo de gobierno, en exponer la propia opinión ante el “jefe” o el “equipo”, pero luego adoptar dos caminos si la propia opinión no es aceptada: secundar lo decidido por todos reservándose la opinión personal, o dimitir. Pero no ser el Pepito Grillo del Gobierno, ni ir por libre, ni explayarse ante los micrófonos.

Gallardón tiene presente y mucho futuro. Si aprende y controla su protagonismo, y hace un ejercicio de lo que supone coherencia en un partido, mayor será su futuro. Mientras tanto, en el PSOE exprimen la incontinencia verbal de Gallardón, y el país se bloquea en un debate que no es una prioridad, y que está a la espera de un recurso. ¿Tan costoso es esperar la resolución judicial de un recurso de su propio partido? Los problemas actuales de España requieren que no nos despistemos, y a un ministro de Justicia le podemos exigir que no se despiste. Su personalidad saldrá reforzada, no anquilosada.

Socialismo hibernado

Tras el 38ª Congreso del PSOE se puede afirmar que los delegados que han elegido a Rubalcaba como secretario general han asumido una realidad, y es que los socialistas optan por la hibernación. Puede ser una buena opción en esta ola de frío polar que estamos padeciendo, que al fin y a la postre es lo que hacen los animales para conservar energía durante el invierno.

Por el escaso margen de 22 votos, ha ganado Rubalcaba a Carme Chacón, que desde hace unos meses preferían ser llamados Alfredo y Carmen, para intentar un acelerado cambio de imagen. Rubalcaba, de 60 años, gobernó con Felipe González –fue ministro de Educación y luego de Presidencia- y gobernó con ZP – ministro de Interior y luego además vicepresidente-: con ambos gobernantes socialistas ha salido perdedor y dejando el país en serios problemas. Chacón, de 40 años, ministra de la Vivienda y luego de Defensa con ZP, con posturas extremas en su nacionalismo catalán, muy ambiciosa, es un “producto” de ZP. Chacón, más gris en Vivienda que Mª Antonia Trujillo y Beatriz Corredor, que ya es decir, ha perdido la batalla, pero los 20 años que le separan de Rubalcaba siguen alimentando sus pretensiones. Tiempo tiene para madurar en esta hibernación, y volverá.

Por escaso margen, los socialistas –alentados por Felipe González y Alfonso Guerra- han optado por la hibernación, están maltrechos y han preferido a Rubalcaba para que la sangría no sea mayor. No han apostado por la juventud de Chacón, que se ha manifestado en su tono mitinero –y hasta contraproducente- durante el Congreso. Parece que no han querido experimentos, porque el de ZP ha llevado a la mayor crisis del PSOE. Rajoy, encantado, pues podrá destripar a placer el pasado de Rubalcaba.

Con Rubalcaba triunfa el rancio socialismo, de intervenciones y prohibiciones, y de ataques a la Iglesia, entre los aplausos entusiastas de los delegados. Preocupante. A la vez, un ZP que parece creerse su afirmación de que reaccionó tarde ante la crisis pero que no hubo imprevisión: su malabarismo verbal es un insulto a la inteligencia.

Interesante comentario de la citada exministra Trujillo –que renunció a su pensión en 2010- criticando que una política de izquierda se base en atacar a la Iglesia, en vez de haberse atrevido a bajar el sueldo a los banqueros, que sí ha hecho el PP.

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